21 nov. 2013

Los voluntarios del Banco de Alimentos de Barcelona




Desde fuera, parece otra nave fría e industrial del barrio de la zona Franca en la Ciudad Condal, pero la actividad interna y sobre todo su finalidad es muy diferente al resto de las empresas que le rodean.

A las ocho de la mañana y puntualmente empieza la actividad en la sede del Banco de Alimentos de Barcelona que con 25 años a sus espaldas, esta entidad benéfica sin ánimo de lucro e independiente de toda ideología económica, política o religiosa, recoge alimentos, gestiona al voluntariado y se asegura que todo llegue a su destino.
Furgonetas y camiones de diferentes entidades empiezan a llegar en busca de esos alimentos que después repartirán en los lugares correspondientes. Una media de 45 entidades acuden todos los días.

Carmina Hernández, un extrovertida jubilada que llega representando a una entidad de Caldes y que cuenta, al preguntarle porque hace ese voluntariado, que regentó un restaurante toda su vida y que está unida a la comida y que si no puede ser a través de los fogones, lo hace de esta manera. Y ya lleva tres años haciéndolo.




La espera entre otros, Jordi Cervera, voluntario con 20 años dedicados al Banco de Alimentos, y que nos calienta la fría mañana con su sonrisa y su desparpajo, pronto me doy cuenta que es el alma y el más veterano de ese equipo de voluntarios que hoy trabajan sin parar. 




Y como Jordi, también ofrecen su tiempo, su esfuerzo y su solidaridad, Joan Parra (izq), parado desde hace tiempo que prefiere estar aquí y seguir con la dinámica del trabajo que estar en casa. Y Ricard Garcés (der).  jubilado que acude 3 días a la semana y que coge una escoba como coge una caja.




Jubilados y parados son el perfil que más podemos encontrar en los voluntarios estables, aunque no los únicos. El equipo lo forman un total de 212 personas voluntarias y 8 asalariados todos ellos repartidos en tres áreas, captación de alimentos, almacén y distribución y por último gestión y apoyo.
Pero cuando se acerca el Gran recapte d´aliments (Gran recogida de alimentos) que este año es su quinta edición y será el 29 y 30 de noviembre, la variedad en edades y el número de voluntarios aumenta de una manera desorbitada pero necesaria para esos días. El año pasado reunieron un total de 13.000 voluntarios.

Y leo en una pizarra una cifra, 2.727.000 kg, que es la cantidad de alimentos que recaudaron el año pasado y que este año quieren superar. 
Con una gran campaña de sensibilización y de mobilización en la población incidiendo en la pobreza que sufre un gran número de personas en el país y animando a una colaboración continuada, están esperanzadores a que este año la ayuda llegue a muchos más beneficiarios.




En unos de los rincones del almacén, trabajan en una perfecta harmonía, Manuel Conde, Joan Mestre (izq) y Enrique Cascan (der), reciben las cajas que van llegando, cajas de ciudadanos y empresas solidarias, como ellos. Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer, y "dirigidos" por Manuel, con 11 años en la entidad que es quien se encarga de abrir esas cajas, clasifican los alimentos que llegan.  






En el Banco de Alimentos es muy habitual que por los pasillos de su almacén lo recorran jóvenes estudiantes, "uno de los programas más veteranos promueve la educación en valores solidarios entre los alumnos de escuelas e institutos de la provincia de Barcelona mediante charlas, visitas y recogidas" comentan desde la entidad.





Claudi Guinovart (izq) de 64 años y tres siendo voluntario es quién recibe hoy a estos estudiantes, les enseña como montar cajas y como tienen que rellenarlas. Mientras su compañero de almacén Ramón Baguña (der) me comenta al preguntarle por que es voluntario: "Me reconforta, me va bien, y a ellos la ayuda también, pues un favor que nos hacemos mutuamente"




Leo que el Banco de alimentos de Barcelona es pionero en el país, que este movimiento surgió de Estados Unidos, y que ya son 51 países en donde el Banco de Alimentos está presente.
Que no hace falta preguntarles el por que están ahí, explicado de una manera u otra todo llega al mismo fin, empatía, solidaridad.

Los voluntarios son la auténtica alma de este movimiento.
Los que salen aquí son solo una pequeña muestra, hay tantos como tantas historias.
Gracias por compartir vuestra mañana conmigo.

Vuelvo a casa y me despide Jordi que sigue con la misma sonrisa y energía que me recibió. 


Para más información aquí Banco de Alimentos de Barcelona




19 nov. 2013

Ocho fotografías para el proyecto 1080 fotos de cocina




Hoy toca un post muy fotográfico, que para eso detrás de este blog hay una fotógrafa. 
¿Os acordáis del proyecto 1080 fotos de cocina en el que participo?
Pues ahí sigo junto a 20 estusiastas bloggers más y es que ya llevamos con esto más de dos años y entre todos hemos publicado 445 fotografías, pero todavía nos quedan 635 fotografías por hacer!!
No sabemos muy bien para donde va este proyecto, pero lo que si se, es que hemos creado una pequeña familia que ha sido unida por la fotografía y la cocina, no hay mejor unión!

Y yo os tengo que hacer una pregunta:

De estas 8 fotos, ¿Cuál os gusta más? Me encantaría saberlo ¡muchas gracias!












6 nov. 2013

Kanelbullar, un dulce de Suecia




Ultimamente he tenido la oportunidad de conocer un poquito más la cultura y como no la gastronomía sueca. He asistido a varias cenas y si ya de por si es un país que me atraía, ahora a través de sus platos la atracción es todavía más grande.

Y soy muy consciente que os traigo una receta de un dulce muy muy típico y quizás el más conocido, aunque mucha gente no sabe que los Kanelbullar o rollitos de canela o muy conocidos como cinnamon rolls, nombre  yankee que tenemos muy integrado, son de origen sueco y no americano como muchos piensan.


Y creo que podría empezar a decir que hacer dulces comienza a gustarme o mejor dicho empieza a relajarme. No se si esta vez ha sido al amasar o bien el olor tan increíblemente bueno a canela, cardamomo y mantequilla que ha desprendido mi horno o la música que escuchaba mientras los preparaba, que por cierto eran Sigur Rós, aunque islandeses y no suecos os aseguro que me transporta a países nórdicos, me relaja, siempre... y como no, os los recomiendo.




Ya sabéis, en la cocina no se puede ir con prisas, aunque a veces es inevitable, lo sé, pero tomaros vuestro tiempo para hacer esta receta, disfrutadla mientras la preparáis porque luego se apreciará en el resultado.
Os recomiendo mucho que la hagáis y no hace falta ser unos expertos, si seguís estos pasos os saldrán y os encantarán!




KANELBULLAR o rollitos de canela (30-32 unidades)

500 gr de harina 
80 gr. de azúcar de caña
100 gr. de mantequilla pomada
250 ml. de leche semidesnatada
35 gr. de levadura fresca de panadero
1 cucharadita colmada de cardamomo molido
1/2 cucharadita de sal 

-Para el relleno:

150 gr. de mantequilla pomada
100 gr. de azúcar de caña
1 cuchara sopera de canela en polvo (aprox. 16 gr.)


-Para pintar 1 huevo batido




1- En un bol tamizamos la harina con la sal y le agregamos el azúcar, mezclamos y reservamos.

2- En un cazo calentamos la leche junto al cardamomo hasta llegar a templarse, volcamos en un bol y le añadimos la levadura. Batiremos manualmente hasta que se deshaga y después le añadiremos la mantequilla pomada y ayudados de unas varillas removeremos hasta que se integren bien todos los ingredientes.

3- Agregamos la mezcla de la leche al bol de la harina y empezaremos a amasar con nuestras manos hasta que se mezcle todo bien. Al finalizar la masa debe engancharse poco a nuestras manos (lo comprobaremos limpiándonos las manos y volviendo a coger la masa)

4- Dentro del bol formamos una bola o la forma que podamos darle a la masa y tapamos con un paño, y dejamos reposar 1h (si la habitación donde trabajamos es más bien caliente que fría , mejor)

5- Pasada la hora de reposo, preparamos la superficie donde vamos a trabajar la masa. Espolvoreamos con harina, volcamos la masa y ayudados de un rodillo le damos forma de rectángulo. Vamos espolvoreando la masa y la superficie para evitar que se enganche la masa. Si la superficie es de madera, mejor. 
Mi rectángulo fue de 30 cm x 50 cm aproximadamente y 1´5 cm de grosor.

6- Encendemos el horno a una temperatura de 225ºC y los dos fuego encendidos ( horno sin ventilador). La bandeja del horno la prepararemos con papel de hornear

7- Preparamos el relleno, mezclando la mantequilla, el azúcar de caña y la canela hasta conseguir como una crema y untamos lo más uniformemente posible por toda la superficie de la masa en forma de rectángulo, utilizad una espátula o cuchara.

8- El siguiente paso es enrollar la masa. Obtendremos un rulo y cortaremos "piezas" de 1´5 cm aproximadamente de grosor que depositaremos en la bandeja del horno. 

9- Batid el huevo y ayudados de un picel, pintad un poco los rollitos.  Separad bien uno de los otros porque se inflaran durante el horneado. Yo horneé de 12 en 12.
Y el tiempo de horneado es de 8 minutos.

9- Dejadlos enfriar en una rejilla y después conservadlos tapados en un bol, caja o con papel film durante 4-5 días.



ALGUNOS CONSEJOS:

- Se suelen hornear depositando el rollito dentro de un cestito de papel, de una medida mediana, pueden ser los que se utilizáis para hacer magdalenas, esto hace que durante el horneado, cuando se infla la masa, quede más recogido, pero si los depositáis en la bandeja del horno, como yo hice, encima de papel de hornear, separad bien uno del otro para que no se peguen cuando se estén haciendo.

- Se suelen decorar con azúcar perlado, pero como en casa preferimos las cosas no muy dulces, preferí no ponerlo. Si optáis por ello, añadirlo al finalizar el horneado.

- Si queréis la masa más dulce podéis añadirle 40-50 gr. más de azúcar, aunque con el relleno yo creo que ya lo endulza suficiente, pero esto va a gustos.







Pues eso, poned mucho amor....
Un abrazo,

María Ángeles